02 octubre 2008

OBERTURA

Aquí comienza una nueva bitácora. Una más entre los miles y miles que pueblan la red, con poco futuro seguramente, pero con la ilusión de lo que viene nuevo. Dentro de la multitud de ellas que podemos encontrar, esta tiene una característica especial. Ninguna se llama así, ninguna tiene un nombre tan absurdo.
Antes de explicar un poco la intención de este deliro-fantasía musical les hablaré algo de mí.

A pesar de mi nombre, con ese cierto toque cursi y refinado, les aclararé que mis orígenes son humildes. Nací y crecí a la sombra de los muros y los olores de Les Halles parisinos, donde mi padre se mal ganaba la vida cargando y descargando mercancías. El mísero jornal de mi padre era el único sustento para una familia muy numerosa. Ante la penosa situación familiar, monsieur Biscuit se dedicó a reprimir sus penas en el alcohol, y lo que tiene el no saber nadar, acabó ahogado en él en vez de hacerlo las penas. Los últimos días de su vida fue un auténtico bizcocho borracho. No les hablo de cómo resultó la incineración del cadáver, imagínenselo.
Mi madre, mademoiselle Macquart de soltera, quedó viuda y con una prole considerable de la que hacerse cargo. Así que lo que era una familia humilde y unida siguió siendo una familia humilde y unida, pero menos numerosa y con menos recursos. Ya les hablaré de mis hermanos en otra ocasión.
De todo esto deducirán que mi educación no fue la más exquisita y selecta que se pueda imaginar. En vez de buenos modales aprendí a andar rateando por las calles para ganarme la vida. La educación de una buena escuela, a la que no pude acceder, fue sustituida por las enseñanzas de mi abuela Madeleine. A la que a parte del nombre, le debo lo que soy. Los libros que leí de niño, son los que descuidaba de los estantes de la vieja tienda de monsieur Émile Aubert, aprovechando su natural y mal disimulado despiste.
El placer por la música me viene de las largas, maravillosas y lluviosas tardes otoñales que pasaba junto a mi abuela y que ella siempre amenizaba con algún canto popular. Trabajó de costurera para la Ópera de París en tiempos que fueron más gloriosos para mi familia, y siempre le gustaba contar que en sus años jóvenes más de un artista de renombre cayó rendido ante su belleza. No lo dudo.
Tras unos años de infancia más o menos feliz, me vi obligado a abandonar mi ciudad natal por algún malentendido con la justicia. Me instalé (huí) en La Croix-Rousse lionesa, ejerciendo de canut e intentando pasar desapercibido. Pero esa es otra historia que ya les contaré en mejor ocasión.

Dejemos por ahora mi biografía y volvamos al por qué de esta bitácora.

Aquí nada es lo que parece. O tal vez no parece lo que es. Digamos que es la cara b de la cara a. Aunque quizás esta sea la auténtica cara a. ¿Qué es la cara b y qué es la cara a? Eso es algo que tendrán que descubrir ustedes.
Hablaremos de música, o mejor dicho de las sensaciones y sentimientos que nos produce escucharla. No entraremos en aburridos datos técnicos sobre lo que suene o en excesivos datos biográficos sobre los autores. Y si lo hacemos será bajo un punto de vista peculiar. Para conocimientos más profundos les recomiendo los enlaces de la derecha. Ellos son los que de verdad saben de esto.
Hablo en plural porque no solo seré yo quien narre sentimientos musicales. Podrán disfrutar de la compañía de algún colaborador más que irán conociendo en próximas entregas.

Para comenzar, nada mejor que una obertura. El mejor comienzo musical.
En esta ocasión serán dos de mis ídolos musicales quienes les darán la bienvenida. Gioachino Rossini y Claudio Abbado.

El de Pesaro por varios motivos ocupa uno de los primeros puestos, por no decir el primero, en mi particular parnaso musical. Varios puntos en común entre la personalidad y vida de Rossini y el que esto escribe hacen que me sienta bastante identificado con él. Amor por la vida placentera, por la cocina y ser un “genial perezoso”, son características que compartimos. Bueno, en mi caso lo último lo dejaremos en perezoso sin más. Sobra lo de genial.
Por otra parte está la alegría desbordante que tienen algunas obras del rey del corta y pega operístico. Son composiciones que le hacen sentir a uno en un estado de felicidad y optimismo absoluto. Lo inunda todo de una alegría y entusiasmo rotundos que hacen al que lo escucha alcanzar una paz inigualable.

Mi admiración por Abbado es más estética que meramente musical. Este criterio va a ser muy frecuente aquí. Les recuerdo que mi educación musical es nula, y que lo que trataremos en esta bitácora, será todo bajo el prisma puramente emocional. Nada o poco de cuestiones técnicas.
Aparte de su trayectoria dirigiendo casi todas las grandes orquestas habidas y por haber, y casi todo lo compuesto y por componer, es la imagen que emana la que me tiene totalmente cautivado. Es de esas personas que nada más verlas te transmite confianza y te fiarías de ellas aunque supieras que llevan escondido un puñal bajo la chaqueta. Vamos, que me iría con él a cenar y a tomarnos después unas copas. Siempre que pague el amigo Claudio, por supuesto.
Además su manera de dirigir tiene una serenidad que se agradece. Sus gestos, salvo excepciones, están bastante alejados de los aspavientos que suelen acompañar a otros directores de orquesta y que a veces me resultan excesivos. Conjuga perfectamente la maestría dirigiendo con la simplicidad de su pose. Es el Johann Cruyff de la dirección orquestal. Un total dominio del juego sin hacer grandes ostentaciones.

Pero dejemos las consideraciones técnicas, que como he dicho anteriormente no serán la base de esta bitácora, y disfrutemos de Rossini, Abbado y la maravillosa Obertura de La gazza ladra a cargo de la Filarmónica de Berlín dirigida por mi admirado milanés.



¿Qué me dicen de ese gesto sacudiendo hacia atrás la cabeza como diciendo: "¡Huy loca, que me despeino!"? Lo hace sin perder la compostura, el ritmo, el compás. Con una imagen de tenerlo todo dominado. Y lo que es más importante, sin perder la batuta.

Aquí más.

Disfrutad de la música y de las sensaciones que os transmitan.

17 comentarios:

Mega dijo...

"Hablaremos de música, o mejor dicho de las sensaciones y sentimientos que nos produce escucharla".

Estimado Croissant Musicien, con que hijo de un bizcocho borracho, ¿ehhh? Ya le digo ahora, de entrada, que vengo de casa de la Condesa de Freia y me da a mí en la nariz que si la frase de arriba le guía a usted y, cómo no, a su bitácora, va a hacer muy buenas migas con la Condesa, no lo dude. ;-P

Saludos musicales, Monsieur Croissant (jiji)

Freia dijo...

Por fin puedo acceder a su blog Monsieur le Croissant...
Y lo que veo me gusta.
Aunque sigo sin saber si es varón o no (que su perfil no lo especifica), acerté en que su bitácora, a pesar de ese extravagente título, va de música.
Y nada menos que la Urraca ladrona... Le confesaré que me gusta mucho esa obertura y mucho más para abrir un blog, jajajaja.
Veo que MegaMaga ha sido más rápida que yo. ¡Qué lástima...! siempre me ha gustado la idea de estrenar una bitácora... Como dice ella, estoy segura de que haremos buenas migas. La verdad es que saludo con auténtica alegría un poco de "competencia" (no se lo tome a mal; ya me irá conociendo).
Bienvenido a este mundillo de la música clásica en la blogosfera.
PD ¿Le importaría si le enlazo en mi blog?
Si me da su permiso, incluso puede que haga alguna entrada... No es que yo tenga muchos lectores, pero le aseguro que valen lo que pesan. Le gustará conocerlos.
Mes salutations les plus distinguées Monsieur le Croissant.

Papagena dijo...

De Lyon a Salzburgo sólo hay un pequeño paso. Pulsa los hilos de la música, canturrea, baila, olvídate de la conciencia y déjate llevar.

Le Croissant Musicien dijo...

Bienvenida Mega. Tiene usted el privilegio de ser mi primera comentarista.

Lo del bizcocho borracho no deja de ser un adorno litarario más. Creo que me comprende, viendo su bitácora creo que le gustan más las letras que a un tonto una tiza. Hace bien.
Yo migas, lo que se dicen migas, las suelo hacer con Genaro (al que ya conocerá usted). Con un poquito de ajo y el pimentón justo, están deliciosas. Si se presenta la ocasión le invitaré gustoso a ellas.

Me alegra que le guste mi bitácora, madame Freia. Bienvenida.
Le diría que la música no tiene género ni entiende de distinciones entre mujeres y hombres. Así que como comprenderá, no vamos a debatir ahora sobre el sexo de los ángeles.
No es mi intención hacer la competencia a nadie. Al contrario, dentro de mis limitaciones espero ser un complemento. Y sobre todo una forma de pasar un rato agradable con quien quiera leerme y oír las músicas que aquí deje.
Ya vi su blog, un honor que me haya enlazado. Si sus lectores fueran como mi adorado Rossini, valdrían bastante. Se lo aseguro.

Un honor, Papagena. Si continúa usted entrando por aquí, tendrá oportunidad de leer en una futura entrada algo sobre mi adoración por su Papageno.
Me parece magnífica su recomendación. Dejarse llevar por la música. De eso se trata.

Un saludo a las tres

J. G Centeno dijo...

Confiando en mi buena amiga Freia (o quien sea que escribe su bitácora) y habida cuenta de que a un servidor Don Claudio también le pone procedo a enlazarle con el confesado propósito de aprender algo.

Anónimo dijo...

http://www.cisi.unito.it/progetti/shining/music/musiche/ARANCIA%20MECCANICA%20-%20Gazza%20ladra.MP3
..cachisenla mar ¿que tienen contra los mp3?
si no, no va a venir por aquí ni dios, se van a autoretroenlazar vuesas mercedes y namás

chasque!! se pone un debajo la orquesta..
mp3>>
y ya tolmundo lo entiende que aquí se piya,
por lo demás bien, ta güay tó, pero: ¿que tienen ustedes contra los mp3? eh??
(eeeees que no lo entiendo)

Le Croissant Musicien dijo...

Señor Centeno, gracias por enlazarme.
Viendo su perfil veo que a usted también le apasiona La Flauta Mágica. Comparto con usted esa pasión.
Ya le dedicaré alguna entrada a esa grandiosa maravilla musical.
Estoy seguro que seré yo el que aprenda de ustedes.

Anónimo. Contra los emepetreses nada de nada. Al contrario, serán necesarios para el desarrollo de esto.
Si Dios se pasase por esta bitácora podría llevarme un gran disgusto. Una cosa es que la virgen vaya a colaborar aquí y otra distinta es que venga su jefe-hijo-paloma. Que como todo el mundo bien sabe, se equivocaba.

Saludos a ambos, bienvenidos y gracias por la visita.

Flori dijo...

Me sumo, sin palabras cordiales, a la bella música de este blog.

Si bien mis conocimientos sólo llegan a las obras más conocidas (y a las de Mahler), procuraré aprender y preguntar en cada entrada.

En cuanto a Abbado, he visto videos suyos dirigiendo obras de Mahler. Y el sentimiento que deslumbran sus ojos me emociona tanto!

En fin, enlazado estará, caballero.
Saludos =)

Charles de Batz dijo...

¿En la Ópera de París?, bonito empleo, vive Dios. Seguro que tuvo la oportunidad de conocer a la gran y silenciosa Bigottini, la Emile que volvió loca a más de una cabeza imperial...

Bueno, que se me ha ocurrido esto leyéndote -perdón por el tuteo-, y que sólo venía a visitarte y conocer este sitio recomendado por mi amiga Freia. Volveré para disfrutar de las continuaciones.

Salud

Donna Angelicata dijo...

Acudo presurosa a este lugar "enlazada" a través de la bitácora de mi admirada Freia. Si ella habla de semejante modo de este especio, es que bien merece una visita. ¡Y sí que la ha merecido!. Tenga por seguro que regresaré con una fidelidad perruna (perdón).

Adoro la obertura que usted ha utilizado como comienzo de su espacio. El año pasado asistí al Palau de la Música en Valencia a esta genial pieza de Rossini y me encantó.(Vean asimismo "La naranja mecánica" en la cual aparece parte de esta pieza)

Un saludo cordial y mi más sincera enhorabuena.

Le Croissant Musicien dijo...

Flori, aquí más que palabras cordiales, habrá palabras cordales.
Los conocimientos del que esto escribe tampoco van mucho más allá, por lo que aquí sonarán sobre todo las piezas más populares y conocidas. Salvo alguna excepción.
Si esos vídeos de Abbado son de cuando era más joven no es para menos que emocionarse con él. Aún ahora a los 75 años sus ojos siguen siendo deslumbrantes.

Charles, la historia familiar que conozco no remonta tan atrás. Aunque debería de hurgar más atrás en ella, seguro que me llevo alguna grata sorpresa.
Eso decían las lenguas de doble filo sobre el emperador Napoleón y la Bigottini, pero no te fíes de las malas lenguas. Habiéndolas buenas ¿por qué hacerlo?
El tuteo está tolerado en esta casa, aquí no hay ninguna norma.
Gascón, vigila ese hipo al escribir.

Angelicata, veo que doña Freia se está convirtiendo en una especie de agente artística. Tendré que negociar con ella las condiciones del contrato.
Cierto, esta obertura asoma un poco en La naranja mecánica. El cine ha sido (y es) un buen medio para descubrir a mucha gente ciertas músicas que de otra manera no conocerían. Muchas piezas de música clásica son identificadas irremediablemente con una u otra película. Eso da para hacer varias entradas. Me reservo el tema.
La fidelidad es algo que aprecio bastante. Y por qué no, la perruna también. Son los animales más leales que uno pueda tener a su lado. No como los gatos, seres indisciplinados y desobedientes donde los haya.

Un saludo a los tres y bienvenidos.

El Gran Turuk dijo...

Estupenda forma de empezar un blog, con buena música. Seguiré sus escritos y sus recomendaciones armónicas puntualmente :) Saludos!

Le Croissant Musicien dijo...

Y sin puntualidad, Turuk. Que tampoco se trata de marcarse obligaciones con esto. Me alegro de que le haya gustado la primera propuesta musical.

Saludos y bienvenido.

Mita dijo...

Estupendo!
besos

Le Croissant Musicien dijo...

Bienvenida Mita. Eso de ir de Debussy a Bunbury pasando por REM está muy bien. Eso si que es estupendo.
Ya trataremos en más de una ocasión la música clásica vista por gente del pop y del rock.

Besos.

Mita dijo...

Pues gracias, eso me va a gustar mucho, como no sé nada!
Besos

Karrajo dijo...

Un blog nuevo, eh? Estupendo pues, a ver si nos realimentamos.
Saludos!