28 abril 2009

Por qué Beethoven no se comió la tortilla de patata

Hay que tener narices para ponerme a mí tortilla de patata con cebolla. ¡Y además recién hecha!
Si hay algo que no soporto es precisamente eso. Dirán ustedes que soy muy raro. Y lo mismo tienen razón. Pero es algo superior a mis fuerzas. No soy capaz ni de meterme un pequeño trozo en la boca. Es algo que me ocurre desde pequeñito y a lo que no le encuentro una explicación lógica. Por supuesto toda la familia conoce esta pequeña manía mía. Es como las fechas de los cumpleaños, nunca se olvidan. Pero por lo visto a mi cuñada sí. Y una de dos, o se hace muy bien la tonta o se hace muy bien la tonta.

Para quien no lo sepa (creo que todos los miles de lectores con los que cuenta esta bitácora) tengo desde hace quince días una cuñada ocupa en casa que se está encargando de hacerme la vida mucho más fácil. Cuando no está, bien sûre.
Háganse una idea de cómo es. Siguiendo la línea repostero-bolleril de la familia, les diré que es un piperropil. A los no iniciados en el gratificante mundo de la cocina de postres, les diré que los piperropiles son un dulce típico navarro, que aunque de apariencia ligera y delicada, pueden llegar a ser indigestos y difíciles de asimilar cuando la cantidad es excesiva. Exactamente como mi cuñada. Lo de navarro, por supuesto.

Pues bien, a lo que estábamos.
Volvía este humilde cruasán del trabajo, tras una fatigosa y dura jornada, con la cabeza puesta en el reposo doméstico y en una buena cena que le hiciera olvidar los sinsabores del día. Buena cena pero ligera, eso sí. Por eso de conciliar luego el sueño.
Les decía que regresaba del trabajo con buen ánimo. En la radio sonaba la Séptima de Beethoven por gentileza de Radio Clásica. Una retransmisión en directo desde el Berwaldhallen de Estocolmo con la Sinfónica de la Radio Sueca que realmente estaba sonando bien. O por lo menos a mí me lo parecía. Seguramente la perspectiva de descanso y velada apacible me haya hecho escuchar con buenos oídos al sordo genial de mano de los escandinavos. Un primer tempo poco sostenuto-vivace de esos que a uno le levantan el ánimo y que harían que en ese momento fuese capaz de cualquier tipo de osadía sin que se le meneara lo más mínimo un pelo del tupé. A continuación el segundo movimiento. Un allegretto que ha venido a serenarme un poco y a colocarme en mi sitio.

En éstas estaba (colocándome en mi sitio con el allegretto), cuando he llegado a casa.
-Buenas noches.
-Hola cuñadoooo...
[Las frases en color marrón corresponden al piperropil. Conviene leerlas alargando hasta la extenuación la última vocal de cada frase y con un tono ciertamente almibarado]
-Hola.
-Hay tortilla de patata para cenaaaaaaar.
-¿Con cebolla?
-Síiiiiiiiii...

Justo la palabra que no esperaba oír. En esos precisos instantes comenzó el tercer movimiento. Un presto que cada vez que lo escucho no es que me entren ganas de invadir Polonia (más que nada por la lejanía), pero hace que me altere e inmediatamente busque le téléphone del Regimiento de Dragones de Courtebonne por si fuera necesario.

Ludwig van Beethoven - Sinfonía nº 7 en La mayor, Op. 92. Presto
Wiener Philharmoniker, Carlos Kleiber

© Deutsche Grammophon 1976

Momentos de tensión.
-Pero si esta muy buenaaaaaa...
-Ya. Pero no me gusta. Soy incapaz de comerla.
-Es que la he hecho yoooooo...
-Razón de más.

Invadir Polonia, no. Pero me he quedado con las ganas de hacerlo con Navarra. Aunque he recapacitado y he recordado que la última vez que un "navarro" tuvo algo con Francia fue en los turbulentos tiempos de Enrique IV. Resucitar la Massacre de la Saint-Barthélemy no me venía bien para una noche de lunes.

-Pues no hay otra cosa. Tu decideeeeeees.
-¿Tortilla de patata con cebolla o nada?
-Esoooooo...

La decisión ha sido fácil y rápida. ¡Nada!

En este punto la tensión ha subido hasta cotas insospechadas. Poco ha faltado para que el piperropil acabase en el bote de las tristes y simples galletas María.
Afortunadamente termina el tercer movimiento y da paso al cuarto. El allegro con brio tiene en mí el mismo efecto que el segundo tempo. Colocarme en mi sitio. Cualquier atisbo de invasión ha pasado a segundo plano y la música se ha convertido en la protagonista. Las galletas María se han librado de tener una huésped incómoda, la tortilla de patata con cebolla se ha quedado donde estaba y yo me he cenado lo mío. Nada.
Mi salud me lo agradecerá.

Ludwig van Beethoven - Sinfonía nº 7 en La mayor, Op. 92: Allegro con brio
Wiener Philharmoniker, Carlos Kleiber

© Deutsche Grammophon 1976


Para evitar suspicacias entre los lectores, decirles que el personaje de la foto con cara entre amargura y cabreo, no es mi cuñada. Es Beethoven.

8 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Perdóneme D. Cruasán pero es usted un borde. No se merece una cuñada así. Con lo buena que está la tortilla de patatas con cebolla. Un desagradecido, es lo que es usted.
En fin, yo le invitaría a comer, pero tengo de primero sopa de cebolla, de segundo tortilla de patatas con mucha cebolla y una ensalada de cebolla con un poco de tomate. O sea que me abstengo y le invitaré el día del ajo.

Salud y República

Mega dijo...

¿Y hasta cuándo va a gozar usted, con o sin cebolla, de tan grata compañía, si no es mucho preguntar...? ;-P

Al menos tiene buena sintonía en el coche, que se queja usted de vicio.

Un abrazo musicién o musical

Le Croissant Musicien dijo...

RGAlmazán, en ningún momento he dicho que no me guste la cebolla. Pero la odio en la tortilla de patata.
No vuelva a decir eso de "le invito..." que enseguida le tomo la palabra.
Y tiene usted razón. ¡Más que un santo! No me merezco una cuñada así.

Dese por saludado.

Mega, sine die. Estamos ante un claro caso de cuñada sine die. Para ponerse a llorar. Por la cebolla, claro.
En el coche no tengo buena sintonía. Bueno, es que no tengo coche. Más aún, no tengo permiso de conducir. Soy un triste peatón.

Un abrazo musicién para usted y uno musical para la tal Gemma.

Freia dijo...

Mon cher croissant:

Mire que mezclarme a Beethoven con la tortilla de patatas. ¡Si por lo menos hubiese sido un buen estofado, aunque rodase por el suelo..!

Hoy no puedo meterme con Vd. porque, seguramente sin saberlo, me ha hecho un hermoso regalo. Verá: Justamente hoy hace 20 años que murió mi padre y él me enseñó a amar la música de ese sordo poco sociable y malencarado que se parece a su cuñada la navarra.
La Séptima pues ha sido un presente muy, muy especial.

Merci bien (peut-être, malgré vous).

La Virgen Sobrecogida dijo...

¿Llego tarde?

¡Jefe, no me hagas esto! Para una vez que en lugar de albóndigas hay rica tortilla y postre, me da en la nariz que llego cuando ya no queda nada que rascar.

Jajaja, me ha encantado la mezcla ésa de Enrique IV con el sordo genial y los piperropiles, con las galletas María (por no hablar del cruasán en sí mismo).
Te recuerdo que estamos a 28 y que el viernes 1 es fiesta (la del trabajo por cierto), de modo que espero que el 30, jueves, la nómina (mí nómina) esté donde tiene que estar: c'est à dire, en mi cuenta corriente.
Ya sabes que si no hay estipendio, no hay entradas...
Besooooosssss

fritus dijo...

Es usté un hereje, Don Crusán...y merecería arder en la hoguera hasta que se fundiera su walkman ( esa imagen tan gráfica usaban los Smiths para referirse a la supuesta corona de santa de Juana de Arco) la tortilla de patata ( kartofel fankungen para los alemanes, y si no que me corrija la condesa-virgen-walkiria) es un invento maravilloso que se sublima con cebolla y el huevo ligeramente crudito...así que coincido con Don Rafa en que usted está muy bordecillo con la cuñada esta que es toda dulzura, amor y tortillita ( no hay más que ver ese tonillo alargado del final de la frase...a mí me gusta, la tortilla con cebolla y el tonillo digo, la cuñada me faltan más elementos de juicio, yo que sé, una foto, o algo...)

Y si te decides a invadir Polonia, en justicia poética debería ser al revés que las panzerdivisionen...o sea , el caballo y la lanza pa tí y los tanques y los stukas para los polacos...¿ a ver si hay huevos?...

un abrazo, Ludwig Von.

PD. Hay una pieza musical, pero de eso que hablen los esztiraos, como diría mi amigo Genaro...seguro que él no le hace ascos a la cebolla...ni a las cuñadas.

Le Croissant Musicien dijo...

Freia, en vista de que el sordo genial se cabreaba con los estofados, no está mal probar con la tortilla de patata. Aunque sea sin cebolla.

Me agrada que se tome la música de esta entrada como un hermoso regalo. Pero no comparemos más a Beethoven con mi cuñada. No se lo merece. Beethoven, claro.

Y no se líe usted. Conmigo jamás se ha metido. Es con ese descastado de Adanero. El chico ese que tengo contratado para que me mantenga esto limpio y en orden.

Un abrazo fuerte.

Sobrecogida, te recuerdo que estamos a jueves 30 de abril de 2009 y en esta santa casa todo se hace por amor al arte. Más en concreto, por amor a la música.
Ya sabes, si no hay entradas me parece "estupendo". Juego de palabras fácil, lo sé. Pero me lo pusiste muy fácil y para juego de palabras esta bitácora.

Un beso.

Fritus, disculpe el retraso. Pero es que uno andaba liado y no da más de si.
Déjeme que le de un poco más de vida a este blog y luego ya si le viene bien me incinera en la hoguera. Aunque sea en la de las vanidades.
Lo de Polonia cada vez queda más descartado. Más que nada porque los huevos se acabaron con la tortilla de patata.
No me hable de Genaro y cuñadas. Un día de estos ya le cuento. Un poco golfete si que nos salió el de la boina.

Y como veo que el tono general (bueno, el de usted y el del señor RGAlmazán) es de buen rollo hacia mi cuñada, se abre ahora la subasta pública.
A ver señores un auténtico ejemplar de cuñada-cuñada. Buen estado de salud. Todas las vacunas puestas. Con las revisiones al día. Precio inicial de la puja, 0'50 euros. ¿Alguien da más? El señor de la barba dice que 1'00 euros. Un euro a la una, un euro a las dos, ¿alguien da más? ¡1'50 el caballero del cigarro! 1'50 a la una, 1'50 a las dos...

Un abrazo.
Y escúcheme la música, que no es malo. Su oído de artillero se lo agradecerá.

Nokenicus dijo...

Hola, perdón si comento por acá, solo estoy pasando a saludar y también para invitarte a que pases y veas mi blog a ver si encuentras algo de tu agrado y si te gusta intercambiemos enlaces, una suerte de fucionar dendritas o algo asi diria yo,je.
Saludos y hasta la proxima.