25 abril 2009

Redescubrirse



La serenidad se plantó delante de él y le dijo:

- ¿Hasta cuándo vas a seguir haciéndote tanto daño? ¿No ves que estoy aquí, que me paso el día buscándote mientras tú te empeñas en esquivarme a toda costa? -

Y desde aquel preciso instante (el mismo en que por fin se dejó llevar), todo fue mucho más fácil. Sólo tuvo que alargar la mano y acariciarla. El resto, ç'alla de soi.

J.S. Bach - Concierto en sol menor BWV 1056. II Largo
(transcripción para oboe)
Guildhall String Ensemble, Robert Salter.
Malcom Messiter, oboe. Paul Nicholson, clave.

© RCA Victor, 1989

El jefe hoy tendrá que perdonarme. Me he saltado todas las normas sobre mis competencias y atribuciones, pero me apetecía tanto compartir esta música con vosotros...


9 comentarios:

Le Croissant Musicien dijo...

¡Enhorabuena!
Lo de saltarse las normas suele dar muy buenos resultados y éste es un claro ejemplo.
La música realmente deliciosa. No la conocía.
Cuando alguna vez entre por aquí un experto en música me gustaría que me explicase por qué el oboe cuando suena lo hace con esa mezcla de tristeza, dulzura y sensualidad, consiguiendo que las tres cualidades casen a la perfección.

Un beso.

La Virgen Sobrecogida dijo...

Jejeje... Jefe. ¡Qué raro se me hace constestarte y que estés de buenas!

Si te digo que yo la había escuchado varias veces y la "redescubrí" en una película de Woody Allen: "Hanna y sus hermanas". Me sonó distinta y mejor (a lo mejor Michael Caine tuvo algo qué ver).

Que está bien eso de que por una vez me des la razón y no me eches la bronca. Ahora va a resultar que te gusta que te lleven la contraria. Si lo llego a saber...

Besos también a ti.

RGAlmazán dijo...

Muy empalagosos les veo a ustedes señores. Mucha virgen y mucho cruasán suelto con miel dentro.
Aquí hay que dar fuerte y dejarse de pamplinas y de edulcorantes, que huele a baba.
Bach inconmensurable, ustedes parecen caracoles. Me gusta más su faceta de broncas y ocurrencias belicosas. Así es que quedan invitados a la terapia chez Kabila, esta tarde, y ahí pueden volver a ser vos mesmos.

Salud y República

__MARÍA__ dijo...

Eso, eso. Me adhiero a Kabila...que tal parece que se volcó el tarro del azúcar.
No le pega ni a Bach.
Bueno, vale, es muy bonita la música...
Saludos y a ver cuando invita a albóndigas.

La Virgen Sobrecogida dijo...

Rafael

Buenos días Rafael.
Pues no era mi intención en absoluto ser empalagosa. La serenidad es una chica un tanto esquiva que, de vez en cuando, se ofrece así sin más y hay que saber decirle que sí. Nos va bastante en ello. Eso quería expresar; por lo visto, no me he acercado a esa idea ni por lo más remoto.
Ese Largo del concierto de Bach siempre me produjo una curiosa sensación de serenidad... de ahí el post.
Pero no te preocupes, que no sucederá a menudo. Como mi cometido es la música religiosa (y a ello volveré), las entradas serán, por lógica, o divertidas o "trágicas", jejeje.
Por lo demás, deja que me pegue con el conde en las Variaciones y que no me lleve mal con el cruasán en las albóndigas que, al fin y al cabo, es mi jefe y corren tiempos laborales duros.
Un beso fuerte

María

Que de verdad, que como le he dicho a Rafael, que no hay azúcar que valga.
Pues, de momento, tengo lo de ir a Cádiz un poco difícil. Ya sabes que por allí, por Andalucía, el Sobrecogimiento no pega mucho. Les gustan más las vírgenes guapas a las que decir piropos. Pero no dudes de que en cuanto pueda ir o en cuanto tú puedas acercarte por los madriles, lo de las albóndigas estará hecho. Con tomate o en salsa... ¡ay, esta dichosa dieta va a matarme de ganas...!
Un beso fuerte a ti también.

En cuanto a la música, aunque la versión que se conserva (hasta donde yo sé) es para doble clave y cuerda, creo que la transcripción a oboe da una idea de cómo debió de ser posiblemente la idea original de don Johann Sebastian.

Mega dijo...

Querida Sobrecogida:
el comentario de Rafa me parece de antología de tan celoso como se ha puesto, jajajajaja (aunque a mí me parece que no se refería a su entrada de hoy, intachable desde el punto de vista expresivo, sino al diálogo que entabla en los comentarios con el jefe, que por lo visto ha decidido mostrarse humano, y hasta un tanto compasivo, lo cual nunca está de más, ¡qué caray!, sobre todo, tratándose de jefes y jefas).

En cuanto al Toldrà (sí, ya sé que ese lo ha puesto usted al otro lado del espejo, pero, vamos, que para el caso, digo yo que me entiende lo mismo); pues lleva razón para variar. Lo que pasa es que mi memoria está sonámbula perdida, como se echa de ver por el nombre de mi blog, lo cual quiere decir que si un día le da por alternar, una entrada sí otra también, entre el oboe de Bach (comparto el buen juicio -ji- del Musicién) y el Toldrà, pues tenga por seguro que le diré de corazón que no conocía la pieza (será el Alzheimer galopante que sufro) y que qué bien suena, etc. ;-P

Besos para usted y para el Musicién, ya veremos (más ji)

La Virgen Sobrecogida dijo...

Meine liebe Zaubererin.

¿Así que era eso? Todo se reduce a una cuestión de celos... Vaya, vaya.
El sobrecogimiento por mi parte va a ser hoy de tomo y lomo.

Un beso fuerte querida

Juan Murillo dijo...

Un placer escuchar a Bach, y si uno tiene la oportunidad de visitar Leipzig, que no lo dude porque realmente merece la pena. Un saludo!

La Virgen Sobrecogida dijo...

Juan Murillo

Y para nosotros un placer tenerte por aquí.
Bienvenido Juan. Siendo compañero y lector de Manuel Ortiz es la mejor carta de presentación que nos podrías mostrar.

¡Ah, Leipzig! Junto con Berlín, una de mis asignaturas pendientes.

Un saludo y gracias por la visita.