31 mayo 2009

Primavera

Que ya. Que parece que ahora sí. Que ya estamos en primavera. Me dirán ustedes que ya va pa dos meses, pero eso es lo que creen los señores. Que aquí la primavera es muy rara.
Hace un par de meses que al levantarme me dije: “¡Coñe que bueno hace! Ya estamos en primavera”. Pero duró en lo que llegué a la cuadra, ordeñe a las vacas y apañé al resto del ganao. Vamos, mu poco. Porque aquí la primavera es lo que tiene, que no es primavera. Y cuando lo es, lo es pa un ratico solamente. Que en abril y mayo no dejes en casa el sayo, como decimos en mi pueblo.
Así que comprenderán ustedes que en no siendo primavera-primavera uno no puede escribir de ella. Porque cuando es primavera-invierno no se ven las cosas igual. Pero ahora parece que sí. Que ya estamos. Y como decía mi abuelo: “Si cambias la boina por visera, ya es primavera”. Y yo ya me he quitado la boina.

Pues eso, que ya estamos. Y dice la gente que sabe y que tiene estudios, que la primavera la sangre altera. Y que quieren que les diga, a mí nada de nada. Vamos que me entra una desgana tremenda. La mujer se ha empeñado en que vaya al médico. Y lo he hecho. Por la cuenta que me tiene. Que ya se sabe que hombre casado, burro domado. El doctor me ha dicho que lo mío va a ser astinencia primaveral. O algo así. Yo pensaba que eso era cuando uno no probaba ni un carajillo o cuando no se daba un revolcón con una zagala. Pero por lo visto no es eso. Es cuando llega la primavera y a uno le entra la galbana y no está con ánimo para nada.
Y la Valeriana lo lleva mal. Porque a ella sí se le ha alterado la sangre. Bueno, la tiene alterada todo el año. Y el otro día ya me dijo: “Genarooooooo, o plantas el ciruelo o arriendo la parcela”. Ustedes ya me entienden.
Hay que ver qué carácter tiene esta mujer. Pero es que me encuentro desganado. Y además yo soy de los que dicen que más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho y que besos y abrazos no hacen chiquillos pero tocan a vísperas Y uno ya está muy mayor para según qué cosas. Me refiero a lo de los chiquillos, que de lo otro… Está mal que lo diga yo, pero pa ciertas cosas como si tuviera veinte años. Pero cuando me entra la astinencia esa ya me puedo yo olvidar de lo de los veinte años. Que no me encuentro con ganas de nada. Bueno, de algo sí. De cuidar a la Campanera.

Les cuento. Es que el verano pasado se nos quedó preñada una vaca del semental del Severino. ¡Menudo ejemplar! Donde pone el ojo pone la bala. El Severino no. Su semental. Pues eso, que se nos quedó preñada una vaca y ha parido el mes pasado. Pa ustedes que son todos muy de capital les diré que las vacas cuando quedan preñadas son como las mujeres. Y no hablo de que se pongan caprichosas, que nunca vi yo una vaca caprichosa, les quiero decir que están con la barriga nueve meses.
Y una ternerilla bien hermosa que hemos tenido. La he puesto Campanera. Yo es que siempre he sido mucho de Joselito. Que voz tenía el muchacho ese. Eso era cantar y no lo que hacen esos señores y señoras gordos que parecen que dan gritos y no se les entiende nada. Además siempre cantan en extranjero.
Pues eso, que para lo único que tengo ganas es para cuidar de la Campanera. ¡Es de maja...! Con lo que echaba yo de menos a mi Lucera ahora con la ternerilla parece que la añoranza es menos. Que da gusto verla corretear por el prado buscando las ubres de la madre para amorrarse a ellas. Que envidia me da. Yo de chiquillo también lo hacía, pero a mis años ya me da un poco de apuro ponerme a mamar de la vaca.

Y bueno, que me mandan que les ponga un poco de música de primavera y me dicen que esta canción es muy propia pa ello. Es de un señorito que se llamaba Félix Mendelsón. Como mi cuñao, el tonto del pueblo. Les contaré una anécdota suya.
Un día iba el Félix andando por la carretera y pasaba por allí el médico del pueblo en el coche. Paró y le dijo: "Venga Félix, sube que te llevo". Y mi cuñao le respondió: "No, que llevo prisa". ¡Que espabilao ha salío el jodío!
Esta musiquilla no está nada mal. El tal Félix si que sabía del campo y sus cosas. No como aquel italiano del otoño que lo más parecido al campo que debía de haber visto eran las macetas de su casa. Me pongo a oir al tal Mendelsón y es venirseme a la cabeza la Campanera trotando por el campo en busca de la teta de la madre. ¿A ustedes no les pasa lo mismo? Escuchen escuchen. Taaa tariroriiiirooooriroraaaaa.

Felix Mendelssohn - Canciones sin palabras, Op. 62 nº6: Canción de primavera
Werner Haas, piano

© Deutsche Grammophon 1972

Y disfrútenme de la primavera. Aunque no se amorren a nada.

4 comentarios:

La Virgen Sobrecogida dijo...

¡¡¡¡¡Genaro!!!!

¡Hombre de diox, que esto es un blog fino! Verás como se entere el jefe.
¿Será posible? A veces creo que tienes un contrato blindado porque si no, no lo entiendo. Con las filípicas que aguanto yo del cruasán sobre la estética de la bitácora, que si la música tiene que ir a esta altura, que el tema a tratar tiene que ser de esta forma, que si no tolero el más mínimo taco ni la menor salida de tono...
¡Y hala! Vas tú y te pones a plantar (o no plantar) prúnidos. Y a hablar de amorrarse y de alteraciones y del pobre Mendelsshon como si fuera el primo de toda la vida.
No te digo yo que no seas un poco heterodoxo pero, caray, Genaro, que hay cosas y cosas.
Y encima vendrán a defenderte los de siempre (Erre que Ge y Fritus). Que si ya está bien de tanto finolis, que si un respeto para un trabajador del campo, que si eso es acercar la música clásica al pueblo, que si, que si...
Que se me nota la envidia... Vale, pero es que no hay derecho Genaro. Que eres como el hijo pródigo. Que una aquí, dando el callo todo el año con los oratorios y las cantatas y llegas tú, escribes dos cosas al año y te llevas los aplausos y el placet de todo el mundo.
Bueeeno, venga... Que a mí también me gusta don Félix. Vale. Que no le diré nada al cruasán... Pero me podrías cambiar algún movimiento de la Pastoral del sordo por uno de esos pestiños de los que siempre me tocan. Todo es cuestión de negociar, ¿no te parece?
Un beso, que no soy rencorosa... Bueno, no demasiado.

La Virgen Sobrecogida dijo...

Mendelssohn, Mendelssohn, con la hache en su sitio...

Juanico El Miaja dijo...

Pos, onde memetío yo. Anda leche, siel Genaro este es más del campo que su Campanera y se m'hace el finolis. Si no te digo yo que...
Salao sabes lo que te'igo, que si tanto te gustaba el cabezón no pongas música de listos y me pones el "corre corre caballito", una pieza de premio noble. U sease que aver siespabilamos, majo, que quiés dar el pego y no te sale.
A los buenos días nos dé Dios. Menos Felix y más Joselito, ea.

Mega dijo...

¡Qué frenesí de estaciones, mein Gott!

Le hacía a usted más fiel a su Lucera, ya ve lo que son las cosas. Por otro lado, mañana viene el informático de turno a hacerme un remiendo al pobre ordenador, que no ordeña bien el audio, y es una lata enorme pasearse en primavera por bitácoras musicales como la de ustedes, o la de la sin par doña Freia, sin oír ni degustar Nichts, oiga.

Dele mis recuerdos a su Lucera, digo, Campanera, que ya veo que en casa de usted pinta más el tierno mamífero que su dueña.