03 mayo 2009

Razones de peso

Sí señor. Hoy toca mirarse un poco el ombligo.

Jejeje. Por unos días voy a ser la reina y señora de la bitácora, la única chef en cocinar las albóndigas y mangonear en ellas. Porque ha sido precisamente el chef Croissant el que me ha dejado al mando de todo esto.

Les cuento. Lo he enviado a Austria (país musical donde los haya) para que se traiga novedades y de paso visite a unos parientes lejanos: los Strudel, Topfen y Apfel Strudel, enrollados y tiernos aunque un pelín empalagosos.

Desde luego, también está Genaro, aunque es como el que tiene tos y se rasca la barriga. Se pasa el día mariposeando de flor en flor pero parece que todavía no se ha enterado de que hace más de un mes que entró la primavera. Y eso que los cambios de estación le toca currárselos a él en el blog. Anda alteradillo por esos campos de diox y ni siquiera el ascendente tranquilizador que sobre él ejerce Valeriana, su mujer, surte esta vez efecto.

A lo que íbamos. Que ya que nadie me va a decir en los próximos días lo que tengo que escribir, he decidido darme un homenaje. Sí señor. Y traerles a este gordote inmenso y fantástico al que yo adoro a pesar de sus escarceos con el merchandising y sus pañuelos de color y tamaño imposibles.

Lo sé, lo sé. ¿Que el tema está muy oído?, de acuerdo. ¿Que lo canta hasta el tato?, también. ¿Que no hay intérprete de medio pelo en boda algo fatua y con pretensiones que no lo "ejecute"?, pues seguimos coincidiendo. Tienen Vds. toda la razón. Pero es que un gordito lo compuso para mí hace casi 200 años y otro gordito lo interpreta, dedicándomelo. Y qué quieren, yo me pirro por los escondidos huesos de ambos.

Lo único que me da rabia es que para una vez que puedo publicar lo que me venga en gana, me ha dado por elegir una música religiosa, popular, conocida y amena de escuchar, ¡como las que siempre me manda el jefe! Hay que fastidiarse.


Franz Schubert - Ave Maria
Luciano Pavarotti, tenor
Israel Philharmonic Orchestra & Chorus, Zubin Mehta



Ave Maria

Ave Maria gratia plena
Maria, gratia plena.
Ave, ave Dominus,
Dominus tecum
Benedicta tu in mulieribus
et benedictus fructus ventris,
Ventris tuis, Jesus.
Ave Maria.
In hora mortis nostrae
Amen.


Ave María

Dios te salve María,
Llena eres de gracia.
El señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres
Y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Ave María.
En la hora de nuestra muerte
Amén.


8 comentarios:

Papagena dijo...

Amiga sobrecogida. No sé si lo has hecho adrede pero has ido a publicar tu entrada justo en el día de la madre, lo que viniendo de ti no deja de resultar hasta gracioso.
¿Mi querido croissant viene a Austria? Es toda una sorpresa y estoy segura de que encontrará tiempo para hacerme una visita. En Viena no es difícil encontrarme: sólo tiene que preguntar por mí.
A mí también me gustaba y me gusta mucho Pavarotti, aunque ese prodigarse tanto en todo tipo de conciertos y recitales, solo o en compañía de otros, ciertamente no le conviniese demasiado.
Un beso austríaco

Franz dijo...

Oiga señorita Sobrecogida o como quiera usted llamarse. ¿Me he metido yo con usted? De gordito nada, solamente un ligero sobrepeso debido a la vida sedentaria que me obliga el mundo de la composición.

Espero rectifique sus palabras.

Quedo a sus pies.

RGAlmazán dijo...

MI querida virgen, dos puntos:
El que está sobrecogido soy yo. Mira que poner al Pavarotti y al Schubert ese, cuando lo propio hoy era haber puesto a Manolo Escobar y su Madrecita María del Carmen que hoy es el día de la madre y usted no se entera.
Un rosal llevo en mi pecho ardiente,
a la madre que me dió a mi el ser,
a esa mujer tan buena y prudente,
de inmaculada frente, ceñida de laurel
o algo así.
No me dirá que no es bonita y que además es en cristiano y no con esos latinajos de su Ave María.
Y dele recuerdos al Cruasán, y que vuelva pronto para que usted no haga más estropicios.

Salud y República

Manuel Ortiz dijo...

Caramba, si que anda revuelto el personal. Yo, modosito, no diré más que el bueno de Pavarotti siempre tiene un hueco en esta vida. Siempre resulta conmovedor y, en este caso, de tan relajante algo deprimente. Pero bueno, si usted es feliz...

Mega dijo...

Jajaja. A mí me parece que se sobrecoge (y se crece) Vd. muchísimo más cuando se siente dueña y señora, valga la redundancia, de esta santa casa, valga el eufemismo...

Aiss, Pavarotti.
Una genuflexión

La Virgen Sobrecogida dijo...

Estimada Papagena:

Jajajaja, es cierto. Aunque lo de mirarse el ombligo iba más por lo de Sobrecogida que por lo de madre. La mía, Ana, era un tanto exigente al respecto.
Confío en que Monsieur Croissant se ponga en contacto contig. Ya sabes de su debilidad por La Flauta Mágica y tu "costilla".
Un abrazo


Mein lieber Franz,

Wilkommen! Und ich solle sagen Sie das Sie sind sehr strickt mit mir.

Vamos (en román paladino), que bienvenido por ésta tu bitácora y que no seas tan duro conmigo.
Para que veas que voy de buena fe, rectifico: no eres gordito, simplemente eres un poco bajo de pecho.
Salúdame a la trucha y a la molinera

Mi querido Rafael

El problema es que "el jefe" no me deja poner esas cosas y mira que intento saltarme las reglas. Está bien claro que es popular (hasta me atrevería a calificarla de folclórica, pero ¿estás seguro de que serviría para ser silbada en la ducha?
Un besote.

Querido Manuel

Es que siempre me ha hecho ilusión que compongan algo para mí. Narcisa que es una, ya sabes. Y si encima me lo cantan...
Un beso grande.

Meine liebe Mega

¡Ay, qué bien me entiendes. ¡Qué bien se está de jefe con mando en plaza! Aunque no sé qué hago yo trabajando si nadie me controla y además en domingo, con lo estrictos que son en "mi casa" al respecto.
Un beso especial.

Juan Murillo dijo...

Vaya! Qué curioso. Precisamente estuve yo ayer viendo a la soprano Barbara Hendricks en el Teatro de la Zarzuela interpretando el Viaje de Invierno de Schubert y, ya al final, se marcó un Ave María estupendo. Te lo recomiendo jeje. Un saludo.

La Virgen Sobrecogida dijo...

¡Qué envidia Juan! Yo me dormí un poco en las pajas y me quedé sin entradas. Y ya no por el Ave María, sino por el Winterreise...
Imagino que disfrutarías como un enano.
Un abrazo