29 septiembre 2009

Albéniz y de Larrocha. Sueños, cuentos y evocación


Isaac Albéniz, Suite española: Asturias (arr. Andrés Segovia)
Eduardo Fernández, guitarra

© DECCA 1987

La pieza que acaban de escuchar podríamos considerarla el origen de esta entrada que, sin saberlo, se empezó a escribir hace muchos años. Ese origen a su vez se convierte en fin, cerrando así un círculo que ha ido creciendo durante años.

Esta obra de Isaac Albéniz (del que ahora se conmemora el centenario de su muerte) ha tenido para mí siempre un encanto especial. Era una de las piezas que tocaba mi profesor de guitarra, Jesús Gutiérrez Lebrero, cuando esperaba a que fueran llegando sus alumnos. Siempre me fascinó esa música y lo que evocaba. Ese comienzo repetitivo, machacón, obstinado, al que sigue esa melodía lenta y ensoñadora que cada vez que la escucho me sume en un reposo y relax absolutos.
Mi interés por esta obra me llevó a buscar alguna grabación, que fuera de las clases de guitarra, supliera lo que mi profesor me hacía llegar. El primer disco que encontré fue el que contiene el corte que encabeza esta entrada. Un CD de Eduardo Fernández interpretando a la guitarra de manera magistral obras de Albéniz, Granados, Tárrega y otros compositores españoles. Guardo el disco como oro en paño. Fue seguramente mi primera adquisición de música "culta" y en él se encerraban mis sueños (frustrados) de ser guitarrista.
Cuando descubrí que la pieza original estaba escrita para piano, me lancé a buscarlo por los estantes de las tiendas de discos. No buscaba una interpretación en concreto. Mi falta de conocimiento sobre cual podía ser una grabación de referencia o no, era absoluto. Un día me encontré con un disco con piezas de Isaac Albéniz, que incluía el Asturias, interpretado por una señora que para mi era una perfecta desconocida. Pero su imagen desde la portada del disco invitaba a comprarlo. Era una señora menuda. Elegante. De rasgos amables y con una sonrisa llena de ternura. El rostro de la abuela que cuenta cuentos. La abuela que hace magdalenas a sus nietos y cuida de ellos cuando están enfermos. En ella vi la imagen de mi abuela, una de las grandes culpables de mi amor por la música.
Cuando escuché por primera vez el disco quedé totalmente atrapado. Atrapado por la música y por esa manera de interpretarla. Como ya he dicho en muchas ocasiones, en cuestiones musicales no me guío por un criterio técnico (cosa que no tengo), me dejo llevar por el sentimiento y las sensaciones que me producen lo que escucho. Y lo que escuchaba en aquel disco era la transformación en sonidos de lo que aquel rostro me decía. Y me dice aún. Esa ternura de la mirada, esa dulzura del gesto, estaban en cada nota que sonaba. Y un carácter enérgico también. Porque la música de Albéniz, aunque la interprete una abuela de apariencia débil y sonrisa tierna, requiere energía. Para interpretarla y para escucharla.

Isaac Albéniz, Iberia: El Puerto
Alicia de Larrocha, piano

© DECCA 1988

Sí. La abuela de aquella portada era Alicia de Larrocha. Aunque por su apariencia bien podría ser Rosario Díaz, mi abuela. O cualquier otra abuela.
Desde entonces ese disco se ha vuelto imprescindible para mí. Cada vez que lo escucho encuentro algo nuevo en él. Su recuperación hace poco más un año, junto al resto de mi discoteca, me lo hizo descubrir de nuevo y fue uno de los detonantes que me llevó a crear esta bitácora.
Ahí estaba. Junto a un puñado de discos que forman la banda sonora clásica de mi vida. Y también estaba ella. Esperando serena y sonriente. Dispuesta a contarme un cuento leído con sus dedos sobre el teclado de un piano. Dulce y enérgica.
Mucho se ha dicho estos días sobre Alicia de Larrocha. De sus cualidades como pianista. De su gran nivel interpretativo que sólo alcanzan los elegidos. De su maestría que ha dejado huella en tantos pianistas actuales. Pero yo quiero alejarme de todo eso y quedarme con el rostro que me mira con dulzura desde la portada del disco y me evoca tantas cosas bellas.

Isaac Albéniz, Iberia: Evocación
Alicia de Larrocha, piano

© DECCA 1988


Alicia de Larrocha falleció el pasado 25 de septiembre a la edad de 86 años. Nos deja un legado discográfico inmenso, y sobre todo, una mirada y una sonrisa llenas de ternura.

Retrato de Isaac Albéniz: Paul Helm

9 comentarios:

fritus dijo...

Hola Crusán..o es Eíngel?..me estoy acojonando con la música de fondo(chan-chan-chan-chan-así muy frenetico) y miro con el rabillo de ojo por la puerta no sea que me salga un psicopata con cuchillo jamonero...no hablo de la música del post...sino de la que sale namás llegar al piso de arriba...cuando me recupere del susto comento algo en condiciones que ahora voy a pillar una sartén ni que sea pa defenderme..

hala, hasta mas ver

Papagena dijo...

Hola Adanero. Creo que es la primera vez que coincido con Vd. pero ya era hora de cierto cambio en la bitácora,porque le confieso que monsieur Croissant me ha puesto algo nerviosa con la canción del verano (especialmente la última).
Yo sentí su muerte. Más que identificarla con mi abuela, para mí fue una maestra y una pianista digna de admiración.
Encantada de conocerlo señor Adanero.

RGAlmazán dijo...

Oiga, señor mío. Me ha gustado, y además hoy no tengo ganas de meterme con usted, así es que, ¡Hala, con dioxx!

Salud y República

Adanero dijo...

Fritus. Angel, soy Angel. Así, sin tilde y sin nada. Entiendo lo de tu oído artillero, pero tanto como música frenética...
Cuidado con las sartenes que las carga el diablo.

Un saludo.

Papagena. Lo que le molesta a usted de la canción del verano es que al no haber participado se ha quedado sin el obsequio que van a tener los que sí lo hicieron.
Yo siempre digo una cosa en los casos de la gente que nos deja su obra para siempre. Escrita, pintada, grabada.... No hay que hablar de ellos en pasado, su legado siempre estará con nosotros.

Saludos para usted y su Papageno.


Almazán. Si es que cuando se lo propone es usted bien majo.

Un saludo.

fra miquel dijo...

Creo que voy a tener que pasarme por la tienda y hacerme con algunos discos de esta señora.
Ya en el post de Freia sobre esta mujer me vinieron ganas, pero es que no he tenido tiempo! Vivo un poco alejado de las buenas tiendas de discos!

Saludos! Adanero

La Virgen Sobrecogida dijo...

Buenas noches Fra Miquel:

No, no se asuste. No es una visión. Es que "me he hecho carne" (el croissant lo ha puesto finamente, pero en el fondo es eso, jejeje)

¿Ha oído hablar de Spotify? Es una manera excelente de escuchar música, sin necesidad de comprarla necesariamente.
Si quiere, se lo explico y le mando una invitación para que pueda entrar en él.
Mándeme un correíto a:
lavirgensobrecogida@gmail.com

La Virgen Sobrecogida dijo...

¡Ah! Y buenas noches a toda la concurrencia.

Que voy mejor de lo de la caída. En una de éstas, me reencarno.

Adanero dijo...

Fra Miquel. Sea vía compra de Cd (cosa que no está mal hacer de vez en cuando), vía música online o vía programas de esos de descargas que nadie usamos y todo el mundo conoce, no se va a arrepentir.
A mí las buenas tiendas de discos también me pillan un poco lejos. A unos 200 km. Allá por los madriles. Es lo que tiene vivir en provincias.

Un saludo.

Sobrecogida. La recomendación del Spotify es buena, pero últimamente están de tontos con la publicidad... Aún así, merece mucho la pena.
Reencarnese de una vez y déjese de ahora sí ahora no. ¡Hay qué ver con usted!

Saludos.

Anónimo dijo...

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