06 noviembre 2009

Café alemán en Venecia

¿Tienen algún plan para el fin de semana? ¿No? Pues les propongo algo. Vénganse conmigo a pasarlo a Venecia. ¿Les apetece?

No, no. No hace falta que saquen billete de avión o reserven hotel. Tampoco piensen que va por cuenta mía. Que he dicho que les propongo ir a Venecia, no que yo les invite. Aunque en cierta manera sí es una invitación. Una invitación virtual y musical.

Jamás he estado en tan sugerente ciudad (seguro que ustedes sí) pero sé de un sitio que les va a encantar. Vamos allá.
La Piazza San Marco. Un sitio ideal para comenzar nuestro viaje. O para finalizarlo.
¿Qué les parece si nos sentamos en una terraza para tomar algo? Aquella tiene buena pinta. El Caffè Florian. Además hay una pequeña orquesta amenizando a la clientela. Tomen asiento y vayan pidiendo. Para mí un café, por supuesto.
¡Caray! Es la Uri Caine Ensemble. Unos tipos curiosos que hacen que la música sea algo más que unas notas sobre un pentagrama. Músicos de jazz que van más allá. La formación no tiene mala pinta. Dos violines, cello, contrabajo, piano y acordeón. Inusual pero atractiva. ¿Qué podrá salir de esa extraña combinación de instrumentos?
Miren, parece que van a comenzar. Silencio. A ver con qué nos sorpreden.

Richard Wagner -Tannhäuser, Obertura
Uri Caine Ensemble

© Winter & Winter 1997

¿Quién dijo que Wagner es siempre pesado y aburrido?
La grabación se realizó en Junio de 1997 en la terraza de un bar de la Piazza San Marco de Venecia. Interesante ¿verdad?


Foto Caffè Florian: Viajar a Venecia


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9 comentarios:

Gracchus Babeuf dijo...

Me acusarán, seguro, de materialista, pero un cafe solo, en el Florian, cuesta doce euros.

RGAlmazán dijo...

Lleva razón Babeuf es un robo. Pero es único, un capuccino en otoño o primavera, sin llover, en el Florian no tiene precio.
Por cierto cruasán, que veo que usted se ha vuelto también germanófilo, y es que sólo se le pega de las buenas compañías lo malo. En fin, menos mal que la obertura no está mal.
Oiga y a ver si viajamos un poquito, que se parece usted al Genaro, que no sale por no dejar solas a las ovejas.

Salud y República

Gemma dijo...

Se trata de una de mis óperas favoritas, junto con la Clemenza di Tito, de Mozart.

Veo que nos vamos civilizando, jeje. Pero, bueno, Croissant-de-Dios, ¿a qué estás esperando para ir a Venecia?

Besos

fritus dijo...

me acabo de leer el argumento de Tanhauser en la wiki y he alucinado en colores...
La pieza que has escogido, por eso, es preciosa, sí señor
Por cierto, coincido que doce leurazos por un cafe en Venecia es un timo, pero si tenemos en cuenta que allí la gente vota a Berlusconi lo entiendes...si almenos fuese un café con un crusán

Le Croissant Musicien dijo...

Gracchus. Materialista, no. Pero al que cobra eso por un café (y al que lo paga) habría que llamarlo algo más feo.

Saludos.


Almazán. Aclárense. O doce euros o no tiene precio.
Se avecinan tiempos de afrancesamiento. Creo. Esté atento a su pantalla.

Dese usted por saludado.


Gemma. Civilizado pero menos. Estoy esperando a que acaben con tanta humedad. Me sienta muy mal para el reuma.

Besos.


Fritus. Lo de Tannhäuser lo pilla un guionista venezolano y se forra con el culebrón.
Dependería siempre de la calidad del cruasán. Que los hay de aquella manera.

Un saludo.

Freia dijo...

A ver, monsieur Croissant, ¿seguro que no le ha escrito la entrada ese tal Adanero, al que tienen de chico de la limpieza? Porque cada vez se le parece Vd. más. Tenga cuidado que todo se pega en este mundo menos la hermosura y puede que se quede Vd. sin ese tupé ligero que lo adorna, para adquirir una sospechosa perilla
Resumiendo, que me lío y me disperso. Que ya tiene Vd. valor de poner esa versión de la Obertura del Tannhäuser. Le recuerdo que "la de verdad", la de Haitink por ejemplo, también puede ser cantada en la ducha y dónde va a parar.
Con respecto al tema del café no hablo porque yo lo pagué (bueno, pagué en liras que no he estado desde 2000), pero la orquestina tocaba mejor que la que ha traído Vd. aquí hoy y me supo a gloria viendo la basílica iluminada reflejándose en l'acqua alta, una noche de noviembre y con luna llena. A veces, el escenario, la soledad de la plaza, la música y la excelencia del café lo merecen.
Total, ya tengo la fama... así que me doy el gustazo de contarlo.
PD Cuidado con algunos Ensemble, que los carga el diablo.

La Virgen Sobrecogida dijo...

Jefe, jefe, jefe. No me meto con la música precisamente por eso, porque eres mi jefe y están los tiempos muy mal como para quedarse en el paro (Por cierto, estamos a 6 y todavía estoy esperando la nómina).
La música... pssss... ¿qué quieres que te diga? Me mucha mucha rabia pero esta vez tengo que darle la razón a la condesa (en casi todo).
Por cierto, no tengas tú tan claro que los Uri Cain Ensemble son músicos de jazz. Yo tengo discos que lo desmienten.
Jajajaja. Estoy segura de que no me vas a despedir. Con tal de que te ayude con las entradas, eres capaz de aguantarme...
Besos, René.

Luis García Vegas dijo...

Curiosa versión del coro de peregrinos, aunque se hecha en falta el sollozo de los violines en el climax central, no me hubiese importado en absoluto estar en la Plaza de San Marcos ese día (que por cierto, aún nunca estuve alli...y es una de mis cuentas pendientes).

Saludos,

Luis

La donna è mobile dijo...

Esa plaza es bastante decepcionante, aviso. Se entra a ella por uno de esos arcos y de repente, ¡coño, esto ya lo he visto! Y sí, es San Marcos. Es bonita, pero también es exactamente la mitad de bonita de lo que se esperaba uno.

Lo realmente espeluznante es lo que viene al fondo, que sí es una maravilla. Y al fondo a la derecha. Y un poco a la izquierda y otra vez a la izquierda del fondo a la derecha.

No sé si...

:-)

Es la buena compañía la que hace el viaje inolvidable. Aunque sea ahí a la Aljorra.