21 noviembre 2009

Nocturnos

La noche nos inventa. Sus amantes,
somos sus preferidos
amantes. Oye cómo
crece su inmenso pulso derramado.
Aprisiona su informe aroma.

¿Duermes?

Soñamos juntos al labio del abismo.

La noche nos inventa. Yo te tengo,
ámbar toda. Tú cortas de mi sangre
las amapolas más lejanas. Bajo
la apasionada luna de tus sienes
advierto que la noche entra en nosotros,
se enardece lo mismo que yo.

¿Sueñas?

Despiertos, sobre el mundo navegamos.
La noche nos inventa. Va naciendo
de este extremado limbo compartido
una rosa que embriaga como el jugo
difuso de la muerte. ¡Acude! ¡Sálvame!
Salva este eterno instante, de las sombras
detén este latido final.

¿Vives?

Muertos de amor, un lirio nos conduce.


John Field - Nocturno Nº.1 en mi bemol mayor
Míceál O'Rourke, piano

© Chandos 1989


Nocturno, poema de Juan Rejano (Puente Genil 1903 - Méjico 1976). Murió en el exilio cuando estaba a punto de regresar a España. Su obra no goza del reconocimiento que se merecería.
Nocturno, composición de John Field (Dublín 1782 - Moscú 1837). Murió de cáncer lejos de su país. A pesar de ser el creador del nocturno romántico, y de que sus obras sean de una calidad indiscutible, no disfruta de la notoriedad que merece.
Ambos artistas, con algunas circunstancias vitales similares, comparten también una especie de "anonimato cultural" que tal vez los haga aún más atrayentes.


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2 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Oiga, querido Cruasán, para tener de amigo al ínclito Einyell de Valladolizzz, tiene usted una sensibilidad exquisita.
El poema de Rejano --desconocía a este poeta--, magnífico, y el nocturno de Field --que me suena, pero que no recuerdo haberle oído antes-- me parece estupendo. Tanto que sí lo hubiera oído sin saber quien era, este profano e inculto hubiera dicho que era Chopin.

Y bueno, ya está bien de darle jabón, que sólo por las compañías que tiene no lo merece.

Salud y República

Ciberculturalia dijo...

Maravillosos Nocturnos, ambos.

Lo he leído y oído varias veces y se que esta noche habré de volver porque se necesita de ella para disfrutarlos aún más.

Gracias por tanta exquisitez.

(No me atrevo a seguir piropeando, ya ve qué dice nuestro amigo Rafa)