13 noviembre 2009

¿Quién me defenderá de tu belleza?

Chi è quel che per forza a te mi mena,
oilmè, oilmè, oilmè,
legato e stretto, e se non libero e sciolto?
Se tu incateni altrui senza catene,
e senza mane o braccia m'hai raccolto,
chi mi difenderà dal tuo bel volto?

¿Quién es el que forzado a ti me lleva,
ay de mí, ay de mí, ay de mí,
atado y preso, que no libre y suelto?
Si me has encadenado sin cadenas
y sin brazos ni manos me sujetas,
¿quién me defenderá de tu belleza?


Miguel Ángel Buonarrotti, (Rime, 1,7)




Miguel Ángel se enamoró de Tommaso Cavalieri. Y Tommaso de él. Amor de maestro y aprendiz. De la vejez y la juventud. De la fealdad y la belleza. Del conocimiento y la curiosidad. De la prudencia y el afán irrefrenable por aprender.


En una de sus cartas, Buonarratti le confesaba: «El cielo hizo bien impidiendo la plena comprensión de vuestra belleza... Si a mi edad no me consumo aún del todo, es porque el encuentro con vos, señor, fue muy breve».

Por Tommaso, Miguel Ángel se disfrazó de Zeus disfrazado de águila. Y Tommaso fue Ganímedes. Y al igual que el amor prohibido del dios supo burlar a Hera, la esposa celosa y vigilante y a Argos, su fiel pavo real de los cien ojos, así el amor prohibido del arquitecto, escultor, pintor y poeta fue capaz de esconderse de parte de una sociedad intransigente y rígida y de sus dominadadores, ilustres y eclesiásticos mecenas.


Giovanni Perluigi da Palestrina - Jubilate Deo (de Música de la Capilla Sixtina)
Taverner Consort, Andrew Parrot, director.
.

© Emi, 1987

¿Y quién nos defenderá a nosotros de la belleza de ambos?

Imagen: El rapto de Ganímedes de Miguel Ángel. Castillo de Windsor.
Traducción texto: Juan Antonio González Iglesias en ¿Quién me defenderá de tu belleza? - Stendhal. Pre- textos. Colección textos y pretextos. Madrid, 2007


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4 comentarios:

Gemma dijo...

Buena pregunta. (¿Nadie?)

Tus entradas son de una exquisitez maravillosa. Como siempre, para variar. ;-P

Un beso bien gordito

La Virgen Sobrecogida dijo...

Mi Querida Gemma. Creo que la exquisitez la ha puesto toda el "viejo" Buonarrotti. Cuando leí este poema y lo relacioné con su Rapto de Ganímedes me sedujo tanto que me empujó inmediatamente a compartirlo con vosotros. Ése ha sido mi único papel.
Un beso muy fuerte.

RGAlmazán dijo...

Es muy difícil defenderse de la belleza. Un precioso poema que no conocía. Musica, dibujo y poema se complementan.

Besos mil, querida virgen.

Salud y República

La Virgen Sobrecogida dijo...

Yo tampoco conocía hasta hace bien poco ese poema, publicado en un pequeño ensayo incompleto de Stendhal. El poema llevó al recuerdo del dibujo y de ahí, la música surgió sola.
Me alegro de que te haya gustado. Un beso fuerte, Rafa.