18 diciembre 2009

No tocar

Esto es lo último que podía esperar. Que al llegar a casa uno se encuentra algo así es lo que le faltaba a mi espíritu torturado. Se deja uno la vida dando clases todo el santo día y en vez de muestras de afecto encuentro trabas a mi genio musical.

Mejor me hubiera ido casándome con María Wodzinsky. O con Costanza Gladkowska. ¡Ay Costanza! Aquella joven que sonaba a concierto en fa sí hubiera entendido bien mi talento. Pero las formas son las formas y si uno quiere ser el arquetipo de artista romántico tiene que tragar con ciertas cosas. No sé por qué le hice caso a mi asesor de imagen y me dejé convencer de ello. Romanticismo, romanticismo... Mira que me podía haber tocado otra época y me tuvo que tocar el Romanticismo. Lo que hubiera disfrutado yo en el Barroco siendo un Bach o un Vivaldi cualquiera y vendiendo mis obras una y otra vez con nombre distintos. Pero Pleyel me aconsejó: "Hazme caso. Lo que se lleva ahora es la melancolía, la sensibilidad y la fragilidad." Y aquí estoy queriendo ser la imagen viva del sufrimiento romántico.

Y padeciendo a Georges. Pero alguien me dijo: "Es la mujer que le conviene a tu alma sufrida. Olvídate de esas mujeres vals. De esas mujeres nocturno. Hasta de las mujeres fantasía. Tú necesitas una mujer que realce tu sufrimiento. Una mujer con carácter."
¡Y tanto carácter! Georges es una polonesa militar en toda regla. O un estudio revolucionario. Su fama de novelista extraordinariamente sensible oculta lo que en verdad es. Una mujer con impromptu. Y no se imaginan cuanto.
Además están esos modales masculinos que tanto me desagradan. Cuando viene a casa Monsieur Accordeur, mi afinador de pianos, veo más sensualidad en uno sólo de sus movimientos que en todos lo que pueda hacer ella.

Encima tengo que soportar que me traiga a vivir a esta isla donde la gente me mira tan mal y no para de cuchichear sobre nosotros. Uno intenta llevar una vida austera y recogida, casi como un cartujo, pero las excentricidades de ella hacen que estemos siempre en boca de todos.
Y este clima. Este invierno que está resultando tan lluvioso y la humedad no le vienen nada bien a mi tuberculosis. Esa es otra. Me podía haber tocado una gripe A como a todo el mundo. Pero no. Tuvo que ser la tuberculosis. Pleyel me dice que no me preocupe. Que la enfermedad me podrá llevar a la tumba pero eso le vendrá muy bien a mi fama de icono romántico.

¿Y de los pequeños qué me dicen? Se pasan todo el día intrigando a mis espaldas. No les caigo nada bien. Ellos a mí tampoco, por supuesto.
No dudo que lo mismo la idea haya sido suya. Aunque influenciados por su madre, por supuesto. Pero que uno llegue a casa cargado de melancolía, sensibilidad y fragilidad. Con todo su sufrimiento romántico a cuestas, y se encuentre esto, no lo aguanta ni el más torturado de los espíritus.

[SE RUEGA NO TOCAR]

Frédéric Chopin - Polonaises, Op.40. Nº 1 (Militar) en La mayor: Allegro con brio
Arthur Rubinstein, piano

© RCA 2006


En el ocaso de la relación entre Frederic Chopin y Georges Sand, esta escribió la novela Lucrezia Floriani. En ella, bajo los nombres de Karol y Lucrezia, se identifican fácilmente al pianista y la escritora. En la novela Sand trata cruelmente al personaje que representa a Chopin. Heine escribió al respecto:: "Ella (George Sand) maltrató escandalosamente a mi amigo Chopin en una novela detestable, divinamente escrita."

Foto: Adanero

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11 comentarios:

Gemma dijo...

Lástima que (todavía) no lea en francés, pero los dibujos de M. Sand son estupendos.

Parece mentira, señor Chopin, que Vd. no se haya dado cuenta aún de que el cartel en cuestión está escrito a la medida de sus necesidades, quiere decirse con ello, que se halla muy a propósito de su requerida edificación romántica...

(Le veo -por cierto- bastante poco sumiso y predispuesto a la fragilidad que se le presupone...)

Frédéric François Chopin dijo...

Distinguida mademoiselle Gemma.
Usted no sabe bien lo que fue sufrir a la escritora-baronesa.
Le contaré como anécdota que la primera vez que me vio le susurró a su acompañante madame Marliani: "Ese señor Chopin, ¿es una niña?"
Ya ve usted. De ahí no podía salir nada bueno.

Beso su mano y me postro a sus pies.
Y disculpe las toses, pero esta tuberculosis me está matando.

RGAlmazán dijo...

oh, la la! Querido Federico Chupón. Es usted un quejica. Ya sé que quien ha escrito esta carta tan quejica ha sido su amanuense el Cruasán, pero por lo leído se la ha dictado literalmente y como se ha atrevido a entrar y contestar, me aprovecho.
Se queja de la época, cuando el romanticismo es la eclosión de la vida, se queja de Mallorca, hay que ser cretino, se queja de Aurora Arena, cuando le dió estabilidad, --si le dijo lo de que era una niña, es porque se dara coloretes y era usted más pequeño y un poco afeminado--, se lamenta de sus hijos, cuando le servían de criado. Y de su enfermedad, cuando le permitió fugarse con su amor a esa isla maravillosa (con la gripe A, lo más que hubiera hecho es ponerse una vacuna).
Mire, dedíquese al piano, que como plañidero se pasa varios pueblos.
Ah, y que conste que me gusta su música, pero es usted un triste.

Amigo cruasán. Si deja entrar a gente como el tal Federico no deje que llore tanto, que ha dejado esto que parece La charca del diablo.

Salud y República

siempreconhistorias dijo...

Pues casi que después del comentario del señor Almazán me resta sólo decirle, señor Chopin, que su música en las manos del señor Rubinstein es una delicia por encima de muchos maltratos. Y no se ponga tan víctima que tal vez lo llamó niña por lo mucho que le gustó, señor genio.
Un beso.

Ciberculturalia dijo...

Estimado compositor, me pasa como al resto de sus pupilos (espero que no se me ofendan con tamaña etiqueta), que no nos da ninguna pena y que toda su retalia, triste y depresiva, nos es vital si con ello es capaz de crear la pieza con la que hoy nos engalana.
Tampoco quiero yo ser muy dura con usted y por tanto voy a hacerle el favor de recomendarle algún potingue para esa tuberculosis: una buena coca, )que viviendo allí sabrá de que hablo y por tanto no la confundirá con aquello no permitido), rellena de sobrasada mallorquina, le devolverá sino la sonrisa si almenos una mueca.
Mi comentario fue algo más largo de lo correctamente permitido pero la Polonesa diome exceso de energía.
Me inclino ante su vuecencia,señor Chopin y le robo un beso de paso (no siempre se puede besar a un artista de su talla, no?)

Ciberculturalia dijo...

Me pone usted tan nerviosa que hasta faltas cometo, pero por aquello de que a veces la cabra tira al monte, aunque dicen que no siempre, mando la fe de erratas.

Donde dice "retalia" debiera decir obviamente "retahíla"

Sigo disfrutando de su polonesa (tipiti-tipitesa)

Freia dijo...

¡Se habrá quedado a gusto, monsieur le croissant..! Seguramente ha intentado defender a monsieur Chopin pero le ha quedado a Vd. un personaje blando, quejica y un poquito abúlico... No me lo negará.
Pobre hombre. Bastante tuvo con que le tocara el romanticismo. Que, en ocasiones, de romántico nada de nada. Moderno y bien moderno resultó el muchacho. Pero es que doña Amandina lo traía a mal traer.
Me ha gustado lo de mujer impromptu. Yo creo que hasta me pega, al menos en lo que a su ayudantucho se refiere. Creo que a partir de ahora, voy a firmar como "la condesa impromptu".
Y dígale a don Federico que no se queje. Total, si le prohíben trabajar puede dedicarse a la vida contemplativa.

La Virgen Sobrecogida dijo...

Jefe, ¿quién es Vivladi?... ¿Algún compositor bohemio o austrohúngaro?
.-)
Y luego dices que no cuido las formas lo que debiera.

Por cierto, todo currante que se precie tiene paga extra este mes. Y yo todavía no he visto nada de nada. No sé si me entiendes... Que mucho quejarte de las condiciones laborales del pobre Fasolt y a mí me tienes casi, casi de ilegal. Y eso no se hace con una virgen.
De todas formas, es igual. Como no vas a contestar a los comentarios de la condesa y míos... como haces siempre...

Gemma dijo...

Dí que sí, Virgencita. Que además me acabo de enterar de que al jefe le ha "tocado" una pasta sin necesidad de "tocar" siquiera un boleto...

Lo suyo (el morro que tiene quiero decir) es de antología...

La Virgen Sobrecogida dijo...

Digo yo que con la pasta que le ha tocado puede dedicarse a hacer cruasancitos (jajijo).

Algún día me vengaré mi querida Gemma. Tenlo por seguro.

Miguel Vivas dijo...

Encantado de haberte conocido al navegar por estos mundillos bloggeros...jejeje. Te seguiré la pista desde mi Palabrafernalia... ENHORABUENA!!